miércoles, 5 de marzo de 2014

El árbol seco

Foto Fernando Medrano. En un lugar de La Mancha


El árbol seco

Se me han secado las ramas,
mis hojas fueron al viento;
la savia ya no me corre,
pero hay dolor en mi cuerpo.

Me duele un hombre, ¡fijaos!
que vino a mí sin aliento;
que ató una cuerda a mis ramas
y la pasó por su cuello.

Nos ha juntado el destino
para ponernos de ejemplo;
yo me sequé por mandato
para esperarle, ya seco.

¡Me pesa tanto este hombre
cuya conciencia sostengo!
Yo no sabía siquiera
que la conciencia era un peso.

Las hojas ya se me han ido,
la vida ya no la siento.
Pero me duele este hombre
que vino a ahorcarse ya muerto.

Del libro Tierra conmovida (1987)

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

5 comentarios:

  1. hermoso,cómo se conjugan las dos muertes,por algo dicen que los árboles mueren de pie,Para que algun escritor le dedique sus versos o para que alguien ofrezca su muerte.

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  2. Bonita reflexión, Marisol. Hasta ese extremo los árboles son últiles. A veces no somos conscientes de todo el beneficio que nos aportan, aunque en este caso sea para un fin tan doloroso. Gracias y un abrazo.

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  3. ¡Genial Mariano!!!...Gracias por tu profundidad y mostrala siempre en tus poesías,,, siempre las leo con orgullo zamorano Te abrazo fuerte en las poesías

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  4. Hola, Natividad: sé que tienes a Zamora metida muy al fondo del alma, que fue donde te la pusieron tus padres.Y me alegro de que de alguna manera la vivas también a través de otros zamoranos, aunque estos vivan en Alicante. Un fuerte abrazo

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  5. Un hombre camina por el campo, va encorvado, de su figura emana una profunda tristeza. Sube una pequeña loma, se topa de frente con un árbol seco. Mira hacia arriba y, en ese instante, sus ojos se encuentran con los ojos de una extraña figura. Se reconoce en ella. Sonríe. Sabe que su dolor ha terminado…

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