Playa de l'Esparrelló, Villajoyosa. Foto M Estrada
Oíd el mar
Llorad, oh huérfanos, la lluvia de besos desprendidos, mas no agitéis en márfegas inquietas -o antros de antiguo vasallaje- el duro pedernal de un lirio roto o el frío de una flor que se desangra en vida.